Si no estás encima,
las cosas se frenan.
Te consultan cada decisión, revisás lo que otros hacen y terminás resolviendo lo urgente. Querés delegar, pero no encontrás cómo hacerlo sin perder el control.
Podemos trabajar en: definir roles y procesos claros, establecer responsabilidades y dar seguimiento para que puedas delegar con confianza.
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